Celulitis en el embarazo

Ejemplo de celulitis en el embarazo

La aparición de celulitis durante la gestación está asociada, según es una opinión extendida entre los especialistas, a los complejos cambios hormonales que experimenta el cuerpo de la mujer en esta etapa. Estas transformaciones serían, también, las responsables de los cambios en la piel, como son la aparición de estrías y la retención de líquidos.

¿Qué causa la celulitis durante el embarazo?

Los estrógenos, la progesterona y otra hormona que se genera con frecuencia en el cuerpo de la embarazada, denominada gonadotropina coriónica, son sustancias que acompañan el proceso y ayudan a la evolución del feto. Sin embargo, también podrían ser causantes de esas marcas en la piel que luego resultan no muy agradables.

De igual modo, otra hormona que puede también influir en estos cambios es la relaxina. Una de las razones que la involucran en es que su presencia condiciona que se detenga la producción de colágeno, la sustancia responsable de dotar a la piel de su apariencia fresca, saludable y juvenil.

Y aunque las sustancia químicas del cuerpo influyen, es también preciso considerar la influencia que tiene el aumento de peso, inevitables durante el embarazo. Unidas todas esas variables, las estrías y la celulitis encuentran el espacio idóneo para aflorar.

Ejemplo de embarazo y celulitis

¿Cómo se forma la celulitis durante el embarazo?

La tan temida celulitis se produce en el interior de la piel, en las capas profundas de la misma. Su aparición es consecuencia de la mala irrigación de los líquidos en el organismo, que produce la acumulación de células grasas y toxinas, con el consiguiente cambio de volumen en la zona afectada. En la actualidad, se considera que aproximadamente el 90 porciento de las mujeres sufren este padecimiento a lo largo y ancho de todo el planeta.

Diversas son las recomendaciones tanto para la prevención como para el tratamiento de la celulitis durante el embarazo. A continuación, reseñamos algunas rutinas pensadas especialmente para mujeres gestantes. Se aconseja seguir dichas recomendaciones hasta la fecha del parto, pues no representan ningún peligro para el bebé en camino.

Alimentación durante el embarazo: clave

La alimentación será siempre una parte fundamental en cualquier tratamiento contra la celulitis. Es por eso que se debe prestar especial atención a este aspecto, si se quiere prevenir o tratar la celulitis, como también si se quiere conservar en buen estado nuestra piel luego de haberla combatido.

La dietoterapia, recomienda como un aspecto fundamental, reducir la ingesta de alimentos que contengan en demasía hidratos de carbono. En sustitución de estos, pueden ingerirse los siguientes, siempre con la adecuada supervisión de un especialista:

  • Frutas y vegetales en abundancia.
  • Proteína animal, carne, pescado, pollo, productos lácteos.
  • Terminantemente prohibidos quedan los alimentos con alto contenido de sal y los embutidos, así como los postres, golosinas, las pastas y los dulces.

Foto de nutrición durante el embarazo contra la celulitis

En el caso de las embarazadas con sobrepeso, es imprescindible la consulta a un especialista en nutrición, que establezca las pautas para el desarrollo saludable del feto, y la alimentación de la madre. El consumo de grasas es más restringido para quienes se encuentran en esta categoría.

Agua y ejercicio físico

La ingesta de agua debe ser de alrededor de 2,1/2 a 3 litros diarios, además de alimentos ricos en agua, como lo son las frutas frescas, siempre bebidas naturales, en lugar de sustancias artificiales y bebidas con gas.

De igual modo, el ejercicio físico es vital. Caminar puede ser una opción inmejorable, siguiendo siempre las señales del cuerpo. Se estima de una jornada de 45 a minutos a una hora puede ser suficiente, a fin de estimular una correcta circulación sanguínea, evitar la retención de líquidos, y la consecuente aparición de celulitis.

Otro consejo útil es el empleo de prendas de vestir adecuadas, que permitan al cuerpo sentirse cómodo. Las prendas holgadas serán siempre más recomendables que las demasiado ajustadas.

Masajes y compresas tibias

Los masajes y las compresas tibias en invierno y frías en verano se indican también para estimular la circulación.

Finalmente, luego de nacido el bebé, hacia los tres meses posteriores al nacimiento, la madre puede incorporarse a las terapias anti celulíticas, y recurrir a otros tratamientos no recomendados durante la gestación, con el fin de restablecer su apariencia física, justo como estaba antes del embarazo.

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