Celulitis ocular

Celulitis ocular

La celulitis ocular es concretamente una especie de infección fuerte en la que se ven afectados los tejidos que se encuentran alrededor del ojo, concretamente suele darse en las cejas y los párpados y se puede extender a la mejilla. Esta infección suele darse debido a las bacterias que suelen crearse alrededor de los párpados. En muchos casos también se llama celulitis periorbitaria. Este tipo de celulitis, al contrario de lo que ocurre con otros más conocidos, puede llegar a provocar fiebre, que el párpado se hinche y que las mejillas se abulten. Se trata de un tipo de dolencia que se da sobre todo en niños y no es grave si se coge a tiempo y se trata como se debe. En general, podrá remitir rápidamente si la infección es tratada con antibiótico. Pero, si la enfermedad no se trata, puede empeorar y extenderse a la órbita del ojo, lo cual podría provocar verdaderos problemas, e incluso ceguera en casos muy extremos. Otras de las complicaciones de la enfermedad es que ésta puede provocar que se creen coágulos en la base del cerebro, meningitis o infección en la sangre. Es por ello que, si se sospecha que se puede padecer esta enfermedad, se recomienda acudir al médico rápidamente.

Celulitis orbitaria, causas más frecuentes

En cuanto a las causas que provocan esta dolencia, como hemos dicho se trata de una infección por bacterias que suele ser de origen sinusal y que sobre todo solía atacar a niños menores de siete años, pero ahora cada vez se da menos ya que existen vacunas para evitarlo, o de cualquier infección en las vías respiratorias. También puede venir de algunas infecciones cutáneas como el impétigo o también puede darse por algunas bacterias como el estafilococo o los estreptococos. Las lesiones en la piel, roces o picaduras de algún bicho también pueden provocar estas infecciones, al entrar estas bacterias en la herida.

¿Cómo se puede prevenir la celulitis orbitaria?

Para prevenir esta enfermedad son básicas las vacunas HiB para los niños, así como los más pequeños podrían tomar incluso antibióticos si están en contacto con una persona que tiene esta enfermedad, para conseguir así evitar el contagio.

¿Cómo se detecta y cuál es su tratamiento?

Al tratarse de una inflamación de los párpados e incluso de las cejas y las mejillas, es una enfermedad fácil de detectar, aunque otros síntomas son los ojos saltones, el dolor ocular o la disminución en la vista, así como la fiebre y una sensación de malestar generalizada.

La celulitis ocular es una enfermedad cuyo tratamiento dependerá evidentemente del estado en el que se encuentre la infección. Para ello, al detectarse, es básico, sobre todo en niños, acudir inmediatamente al médico para que este pueda realizar una exploración, valorar el estado de la lesión y recomendar uno u otro tratamiento en función de lo que considere más adecuado.

Si se trata de casos leves de celulitis ocular o en el párpado, para los niños más mayores y los adultos, estas infecciones pasarán a tratarse con cualquier tipo de antibiótico de forma oral, como por ejemplo la dicloxacilina o la amoxicilina. En este punto se debe atender de manera concreta a las indicaciones del médico, tomándose tantos medicamentos como éste haya indicado, a fin de lograr una completa y correcta curación. Mientras tanto, si los infectados son niños menores de cuatro años, tal vez se les tengan que aplicar antibióticos de forma intravenosa en un hospital o centro médico. Asimismo, para bajar la hinchazón, tanto en niños como en adultos, puede utilizarse una compresa empapada en agua tibia aplicada sobre la zona afectada.

En los casos más graves de celulitis ocular, si se da celulitis orbitaria, se deberá pasar del médico de cabecera a un especialista en los ojos y en enfermedades de éstos, a un oftalmólogo. Además, en estos casos, se podrá necesitar supervisión constante por lo que probablemente se recomendaría el ingreso en un hospital. Allí, se podrá controlar mejor la infección mediante medicamentos antibióticos intravenosos y en caso de que fuese necesario, se realizaría una operación quirúrgica para hacer bajar la presión en el ojo o en la zona de la mejilla.

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